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RTVE propone seguir sin Eurovisión en 2027: qué significa (y qué no) para el Benidorm Fest

22 de septiembre de 2026 · Esther Maroto

José Pablo López, presidente de RTVE, gesticulando con las manos durante una comparecencia ante la Comisión Mixta de Control Parlamentario, con la bandera de España al fondo

Foto de portada: RTVE.es (enlace a la imagen) — José Pablo López, presidente de RTVE, en una comparecencia ante la Comisión Mixta de Control Parlamentario.

El culebrón tenía fecha de vencimiento y hoy ha dado un paso decisivo. José Pablo López, presidente de RTVE, ha anunciado este martes 22 de septiembre que propondrá al Consejo de Administración mantener la suspensión de la participación española en Eurovisión de cara a la edición de 2027. El anuncio llegó durante su comparecencia en la Comisión Mixta de Control Parlamentario de RTVE, después de una pregunta del diputado de Sumar Francisco Sierra Caballero.

El motivo es el mismo que sacó a España del certamen: la condición principal que RTVE puso para volver, la expulsión de la radiotelevisión pública israelí KAN, no se ha cumplido. López habló de “una evidente asignatura pendiente en el terreno ético” dentro de la UER y evitó vender el año como un éxito completo.

Lo que sí se ha movido en la UER

No todo se ha quedado igual desde Viena 2026. RTVE sostiene que ha liderado, junto a otras públicas europeas, una negociación para endurecer las reglas de gobernanza, penalizar la instrumentalización política del festival y garantizar la neutralidad de los patrocinios. Sobre la mesa hay dos cambios concretos: el final del patrocinio de la empresa israelí Moroccanoil y una nueva norma que impide que un país en guerra organice el festival aunque lo gane.

Lo que no ha cambiado es lo que más pesaba en la balanza española.

Ahora le toca al Consejo

Ojo a este matiz, porque es donde se decide de verdad: la propuesta es del presidente, pero el voto es del Consejo de Administración. En 2026 la retirada salió adelante por 10 votos a favor, 4 en contra del PP y la abstención de Junts. El órgano lo forman 5 consejeros propuestos por el PSOE, 2 por Sumar, 1 por ERC, 1 por Podemos, 1 por el PNV, 4 por el PP y 1 por Junts. Si nadie cambia el sentido de su voto, España encadenaría un segundo año fuera. Repasamos con más detalle cómo se llegó hasta aquí en nuestra crónica del aplazamiento del 16 de septiembre.

Y no estaría sola en la silla vacía. La RTÉ irlandesa ya ha confirmado oficialmente que no participará en Burgas 2027, y a finales de agosto la principal pública de Países Bajos comunicó que también seguirá fuera. El festival búlgaro está previsto para el 11, 13 y 15 de mayo de 2027.

¿Y el Benidorm Fest? Ni se despeina

Aquí viene la parte que nos interesa más: el certamen alicantino sigue adelante pase lo que pase. RTVE ya defendió el año pasado que el Benidorm Fest tiene identidad propia como plataforma de la música española, al margen de su vínculo con el festival europeo, y los números de esta convocatoria le dieron argumentos. La sexta edición cerró plazo el 30 de julio con cerca de 900 canciones recibidas, cifra similar a las 870 de 2026, con 350 presentadas en las últimas 24 horas. De ahí saldrán 16 propuestas, ampliables a 20 si el nivel lo justifica, además de posibles invitaciones directas.

El calendario tampoco se toca: los artistas elegidos se anuncian el martes 13 de octubre y las canciones se publicarían el jueves 17 de diciembre. Las fechas del festival aún no son oficiales, pero el calendario preliminar apunta a un regreso a enero tras la edición de febrero de 2026.

Queda un fleco jurídico interesante: las bases de 2027 mantienen la cláusula que convierte al ganador en representante español en Eurovisión, pero condicionada a que RTVE participe. Traducido: la puerta sigue entornada sobre el papel, aunque la propuesta del presidente apunte a dejarla cerrada.

El precedente de 2026

Ya sabemos cómo se comporta un Benidorm Fest sin premio eurovisivo. Tony Grox y Lucycalys ganaron la edición de 2026 con “T amaré” y se llevaron la Sirenita de Oro y un premio de 150.000 euros: 100.000 para los intérpretes y 50.000 para los autores. Aquella final, la primera desvinculada de Eurovisión, fue la menos vista de su historia con un 12,1% de cuota y poco más de un millón de espectadores, aunque lideró su franja y reunió a más de 4 millones de espectadores únicos.

Ese es el listón. El 13 de octubre sabremos con qué cartel se intenta superar.